El alcohol relaja el músculo cardíaco y reduce la frecuencia cardíaca y la presión arterial. Aunque tomar un poco de alcohol puede ayudar a prevenir la enfermedad coronaria, un consumo de alcohol excesivo, cuando se padece una cardiopatía, aumenta la frecuencia cardíaca y la presión arterial, mientras que el abuso a largo plazo puede causar una miocardiopatía.

Su médico o enfermera de insuficiencia cardíaca le dirá cuánto alcohol puede tomar con seguridad. En general, se recomienda no tomar más de una o dos bebidas alcohólicas al día (una bebida alcohólica equivale a un vaso pequeño de cerveza o vino o una bebida combinada con una sola dosis de alcohol). Si presenta síntomas de insuficiencia cardíaca, es posible que le recomienden suprimir el alcohol.

No olvide que las bebidas alcohólicas se deben contar como parte de la ración diaria de líquidos.

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