La mayoría de las personas con insuficiencia cardíaca pueden conducir sin problemas. Sin embargo, las personas con antecedentes de pérdida del conocimiento o de desmayo por un ritmo cardíaco anormal (arritmia) generalmente deben hablar con su médico con respecto a su capacidad para conducir.

Es probable que las personas que necesitan conducir para trabajar tengan que someterse a una revisión regular de su enfermedad, y puede que en algunos países les prohíban conducir. Si conduce un vehículo pesado o un vehículo público, debe solicitar a su médico la información más reciente de la Dirección de Tráfico con respecto a las normas actuales sobre la insuficiencia cardíaca crónica.

Si lleva un marcapasos, puede seguir teniendo el carné de conducir.