Las personas con insuficiencia cardíaca tienen que enfrentarse no sólo a las limitaciones físicas de su enfermedad, sino también a problemas emocionales que pueden afectar a su vida y a la de los demás.

El hecho de saber que padece una enfermedad grave como la insuficiencia cardíaca puede provocar inicialmente ansiedad, ira o depresión, que pueden ser compartidas en mayor o menor grado por su cónyuge o pareja, sus familiares y los amigos más cercanos. Estos sentimientos deben desaparecer conforme empiece a aceptar el diagnóstico, se haga cargo de su salud e introduzca modificaciones positivas en los hábitos de vida. No obstante, es posible que tenga que modificar sus relaciones para adaptarse a estos cambios.

Esta sección presenta los cambios que pueden experimentar sus relaciones después del diagnóstico de insuficiencia cardíaca, la mejor manera de abordarlos y cómo debe hablar de su enfermedad con las personas más cercanas.

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Sexo y insuficiencia cardíaca