Nick, Países Bajos

Me llamo Nick y nací en los Países Bajos en el año 1940. Tenía buena salud y un índice de masa corporal normal y era bastante activo: hacía remo y jugaba al tenis seis horas a la semana. Aunque estaba jubilado, seguía trabajando un día y medio a la semana como profesor universitario, después de haber ocupado cargos de director general hasta mi jubilación.

Los últimos seis meses del año 2006 empecé a sentirme más cansado y a veces tenía dolor torácico. El dolor se atribuyó a problemas de estómago y pensé que el cansancio se debía al trabajo físico excepcional que estaba haciendo en aquel momento (estaba reformando el apartamento de mi hija). No pensé que era un problema cardíaco porque no me sentía cansado ni experimentaba otros síntomas cuando estaba activo.

Así que me llevé un susto enorme cuando me hospitalizaron por un infarto de miocardio que había pasado desapercibido y por cuya causa tenía la arteria coronaria izquierda obstruida completamente y la derecha obstruida en un 70% a 80%. Me sentí traicionado por mi cuerpo y tenía miedo de morir o quedar incapacitado. Aunque tengo dos endoprótesis y mi fracción de eyección es inferior al 40%, estoy trabajando de nuevo y hago deporte seis horas a la semana sin diferencias llamativas con mi situación anterior. Mi cardiólogo y el departamento de insuficiencia cardíaca han procurado ajustar mi medicación, porque al principio sufrí diversos efectos secundarios.

Mis actividades sociales se han visto afectadas como consecuencia de los trastornos del ritmo cardíaco que surgieron después del infarto de miocardio, y que son más intensos en reposo. Mis límites son dos horas en una fiesta y cuatro horas de trabajo de oficina, ya que estas alteraciones son demasiado molestas. Sin embargo, planifico mi actividades de manera que mi familia, mis amigos y yo las disfrutemos. También han cambiado mis hábitos alimentarios. Ahora tomo menos sal y menos grasas, y como resultado de ello he adelgazado ocho kilos. Disfrutó de una buena comida y, con un poco de atención, las comidas resultan tan apetitosas como antes.

Con algunos ajustes, la vida es otra vez un gran placer.

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Theo, Países Bajos
François, Francia